27 de enero de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Tres poemas de Pedro López Fernández

4 min de lectura

Alma

¿De qué mimbres en concreto

se podrá afirmar que somos?

¿Qué pasado nos compone?

pudiera decirse que somos de vivencias, por un lado

y de anhelos por el otro que conforman nuestro cuerpo

en función de nuestro peso y en función

de nuestra edad

una encina por ejemplo (por defecto o ligereza)

para el ojo del humano en esencia es un objeto

y aunque en modo igual al nuestro un pasado

en su mochila viaja siempre unido a ella

su estructura se conforma con un ritmo más pausado

y anillándose calmosa en su círculo interior

en el caso en que la encina se contemple

o considere en su esfera de sujeto

quizás un exceso de celo

(por razón de pertenencia o tribales afecciones)

nos empuje hasta el amor

en nosotros desde luego

(como en todo semoviente o en todo cuerpo sésil

siempre y cuando

se halle vivo)

bulle dentro un terco instinto

que nos insta ciegamente

a seguir con vida

igual

el segmento entre sujetos de distinto parentesco

es la línea disruptiva que en algún punto del plano

se presenta en disensión

                                  y aunque ofrezca algunos tramos

en que expuesto a ojos profanos aparente ser la misma

por la ciencia conocemos que en el fondo

es desigual

si el asunto ya es complejo atendiendo solamente

a la esfera del sujeto en su aspecto de materia

imagínate (por gusto) ese instante del futuro

en que el tema sea el mismo

pero ahora

espiritual


Variación de la esperanza

nos seguimos empeñando en captar lo incognoscible

desdeñando mientras tanto la función de basamento

la importancia sumatoria de trabajos más modestos

en su aporte de cimiento concurriendo

por detrás

a veces también acontece que entre un tramo

y otro tramo nos apresa el tiempo muerto

esa parte en la que el tedio coloniza nuestro

esfuerzo

y aunque no es recomendable

(porque luego al darle vueltas comprendemos

que en el fondo la tarea es cosa nuestra

y al final procrastinarla lo que aporta

es comezón)

se repite ya en exceso el que ahora

los sembrados se abandonen

inconclusos

y aun sabiendo por el ojo que el perfil del horizonte

para algunos se reduce al contorno de una línea

para otros, sin embargo

(sin razón basal de peso que sustente tal aserto)

presupone

la ilusión

paralelo (aunque distinto) a esta línea de

horizonte como símil de esperanza

conocemos el olvido

el olvido del pasado

el olvido de los viejos                desgastados

                                                      superados

y manidos derroteros

el olvido como puente (paralelo, aunque distinto)

que nos mueva a ser de fe

muchas veces el acierto es dejar

que la esperanza se aproxime a nuestro cuerpo

(cuando guste o cuando quiera)

ella sola de

por sí


A vueltas con lo del alma

Evoca cerrando los ojos una herida abierta y fresca

sobre blanco altar de mármol como pecho de paloma

dos arterias desgajadas sobre campo carmesí

y en silencio y como fondo

(en turquesa y esmeralda)

a su espalda siempre el mar

es mejor que sea la imagen la que elija sitio y hora

que conecte a su manera con el campo y la paloma

que se imbuya de su esencia y aparezca un día u otro

ya según su parecer

como parte interesada yo también opino a veces

sobre qué nos constituye

sobre el vasto interrogante de entender qué es lo que somos:

“también lo que nunca hemos sido y que ya nunca seremos

a su modo nos conforma”

o la forma en que el lenguaje desde niño ha sido inútil

al ponerse por sí solo (sin ayuda de más nadie)

a sanar el desgarrón

aunque nada sin embargo ni de lejos se le acerca

a la hora (cuando llega) de afrontar la encrucijada

de asumir con temple el mando y avisar con diligencia

(con el fin de restañarla) a quien tenga

que acudir

y cabe también preguntarse

(al mirar el campo rojo sobre el blanco altar de mármol)

si es que el alma al ir mezclada o lindar con la materia

(en el mismo contratiempo en que le ha ocurrido al cuerpo)

ha podido hacerse daño

si al formar parte de un todo

(aunque aún se ignore cómo)

se ha podido

lastimar


Licenciado en derecho y empleado de banca. Poemas en revistas y espacios literarios como: Monolito,  El Humo, Nagari, Digo Palabra TXT, Seattle Escribe, El Coloquio de los Perros, La Libélula Vaga, Río Grande Review (Universidad Texas El Paso, Fall 2018) Campos de Plumas, The Apostles Review (Otoño 2019) Revista Zur (Universidad de La Frontera, Temuco) Revista Obsidiana, Revista Kametsa, Revista Temporales (New York University Abril 2021) Rhodora Magazine y Literatura. Si. Participa en la III Antología de Poesía Española Contemporánea “Y lo demás es silencio” (Ed. Chiado marzo 2019) Antología “Versos en el aire” (Ed. Diversidad Literaria 2020) Antología “Contra molinos de viento” (Poesía Fusión 2020)  Antología “Casa de los Espejos” (Ediciones Ave Azul 2020) y la Antología bilingüe, español inglés, “Boundless 2021: The Anthology of the Rio Grande Valley International Poetry”

Poemas traducidos al inglés y al esloveno.

Finalista del Premio Int. de Poesía Ciudad de Barbastro (Hnos. Argensola 2014)  Finalista del Premio Int. de Poesía Gonzalo Rojas Pizarro (Chile, 2018) y Finalista del IV Certamen Int. De Poesía Enrique Pleguezuelo (Córdoba, 2020)

Autor de las novelas El Magistrado Cuernavaca (2014) y Las cenizas de Manhattan (2018) ambas con Ed. Amarante.

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