26 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

tres poemas de Juan Andrés Gutiérrez

2 min de lectura

Poeta y escritor (Director de Hoja Negra) docente de artes plásticas, licenciado en educación artística, especialista en gerencia de instituciones educativas, psicólogo en formación, gestor cultural. Autor del libro: Bilis Negra (2014), y El Destierro de la Vida (2018) lanzado en la feria del libro 2019, sello Editorial Hoja Negra. Invitado al 5º Festival de Literatura de Bogotá y a la Feria del Libro 2019, director de Tribus Urbanas para el concurso de Cuento y Poesía Pacifista adscrito a la marcha mundial por la paz – Nueva Zelanda (2009), ganador de la cuarta mención literaria editoriales Cean Argentina, creador del café literario en la Universidad la Gran Colombia, gestor de eventos culturales desde el 2008 en diversos escenarios y centros culturales. Director de los colectivos: Recitales Góticos (2008), Poesía Independiente (2011), Hoja Negra (2018, hasta la actualidad).


Qué importa la estructura de mi casa y del poema

Madero a madero levanto mi morada,

en ella, alzo las vigas talladas,

vigas de un viejo sauce

que guarda aún en su vientre

un nido de termitas,

un enjambre.

En julio

el llanto de la mariposa pudre mi cimiento,

el batir de su ala resuena como un monzón.

Levanta mi tejado,

agrieta los muros

y los portones tallados.

¡Qué importa la estructura y la elocuencia!

¡Qué importa la estructura de mi casa y del poema!

Cuando el tejado se abisma en mi cabeza,

cuando los adoquines saltan y golpean

cuando los pájaros de madera

se clavan incesantemente,

qué importa la estructura de mi casa y del poema.


Alzheimer

Olvido las llaves

al salir de casa,

olvido el nombre

del algodón que forma dinosaurios en el cielo,

olvido el algodón,

su carácter blanco, suave y puro

una mota de polvo.

Olvido la calle y su nombre,

la placa de casa, los pasos dados,

la marca de mis pantuflas azules,

no reconozco mi rostro,

no reconozco la bata blanca,

áspera,

ni la baba que cuelga en la comisura de mi labio.

No sé si nací en Viena o en Praga,

si la prostituta que me acoge

es mi madre o una amante,

olvido todo, perdido,

como un cisne

ciego

que es empujado por la corriente

al olvido.

Olvido… olvido…

olvido hablar…

Silencio.


Hoja Negra

Si amas el verso

y quieres perdurar

en el reloj

en los granos del tiempo,

olvida tu vida

deja tu esposa

abandona tus hijos

apuesta todo al número invisible,

gira la ruleta,

cierra los ojos

y entierra tu pellejo junto al olmo.

Riega con tus lágrimas la tierra,

deja que la raíz rompa el tímpano

y se corone en ti la hiedra.

Después del tiempo

ya no serás humano,

serás un sátiro

un viejo fauno,

un vagabundo,

una hoja negra

exiliada,

una hoja negra

que por fuerza

o maldición

pudre la hojarasca.