27 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Tres poemas de Gabriela Hart

2 min de lectura

Poeta. Cofundadora del grupo teatral Contravía. Lingüista de la universidad La Gran Colombia, psicóloga en formación. Ha publicado independientemente dos libros propios: Descomposición en Invierno (Antología poética, 2016) y Descomposición Total (Cuento, 2018).


Aire

La mirada de todos mis amigos

muertos

me consume desde las 6 de la tarde.

Tengo 28 años

y están completamente llenos

de sensaciones y conductas

malheridas.

He visto morir lentamente a mi padre

He visto quemarme en un horno ardiente con el diablo adentro

He visto a tantos dementes

que no tienen

salida.

He visto enloquecer a cientos de personas

que hablan con sus zapatos y se cuelgan del cuello con sabanas

se cortan la garganta con seda dental

y rompen vidrios para rayarse los antebrazos y el rostro.

Ellos lloran,

y sus lágrimas me arden como si los cortes fueran míos.

Me crepita la carne de la angustia.

Tengo prisa por curarme y curarlos.

Quiero diseñar unas alas especiales

y regalarle

a cada uno de mis amigos

unas alas

fugitivas

para que puedan escapar,

para que puedan por fin

susurrar la palabra

– libertad – .


Duelo

Voy caminando hacia atrás

corro hasta la habitación 803

y no te permito morir,

entro en crisis

la psiquiatra interviene

todos quieren contenerme

al final me arrastran de allí,

te veo y me ves con la carita triste…

desde arriba me miras con tus ojos de sol

Me voy

y me amarran en la habitación de al lado

Yo solo te grito fuerte, no te quiero ver morir.

Me inyectan, me duermo.

Le pido a Dios en sueños que te sane

que te cure, que te libere, que no mueras.

Y al despertar: estás sano,

no moriste.

No pude encontrar las letras para armar ninguna palabra,

en absoluto que pudiera salvarte o retenerte.

Hoy son 4 años

pero voy a volver,

caminando, corriendo,

así no te sanes

así nada ni nadie te cure

así mueras,

pero volveré

corriendo volveré

a darte un beso en la frente

más duradero que el que te di a las 11:17

Te diré

t  e  a  m  o

más de tres veces seguidas

antes de ver a tu cuerpo desvanecerse

y antes de ver a tu alma

partir.


Invierno

Había conquistado la tierra,

las grietas se abrían a mis pasos

uno primero y luego el otro,

detrás mío se arrastraba

colgando

un fantasma negro

y gigante,

las penas del mundo las hice mías

porque había conquistado la tierra,

era mío el dolor y era mi responsabilidad sanarlos

pero el fantasma agarró

la piel

de mi espalda

y me encadenó a la tercera pared de mi cuarto,

ahora no puedo moverme…

la nieve llega a mi ventana y yo solo puedo sentir

el frío

y la soledad

de esta tierra que es mía

pero ya no puedo tocar.