26 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Tres poemas de Arthur Vinicio Paladines

3 min de lectura

ZERO

“Desde niño soñaba en partir…”

David Ledesma Vázquez.

0, el pusilánime 0.

el que de 12 materias reprobó 11,

0, el hijo bastardo que no debió sobrevivir

pero lastimosamente los perros ladraron

y la gente de la barriada se alarmó por los llantos

Y te rescataron del contenedor de basura

Ya tan frio y tan triste.

Ya con tanta lluvia negra
reflejada en tu alma.

0, la gente no dice nada de la nada

ni de lo vivo que se muere

como un inmenso halo de vapor

nocturno en medio de la calle.

0, el hijo blasfemia de la niebla.

0, el chistesito de cama que vomita semen

para sus noviecitas a las que posteriormente detestará por igual.

0, el sarcófago sin muerto ni fantasma a quien llorar;

0 es 4 en una familia de padre desertor,

0 pronto será 29, -aunque prometió partirse la sien a los 27, no pudo-

y llora por la mugre espesa que le roe la vida.

0, es, señoritas y señoras,

la atracción principal de todas las noches tristes

en que lloran las almas de los niños en el limbo

y la basura,

0 es, señoritas burguesas, ese olor a moho

y desinfectante de hospital,

el hollín de los ladrillos

y el desencajado cadáver que no os gustaría ver en soledad.

0, 0.

Solo un punto infinito, te llena los ojos.

solo por un punto eres 29,

0, solo por un punto Infinito

pasaste 27 y no partiste.

Aunque desde niño soñabas en partir

algo que es más que 0 te besa, y vives.

Respiras 0, aún respiras, al menos por un tiempo, nomas… 


DESPOJO

rezo, rezo a mis huesos,

a mis despojos.
rezo al tiempo

que se pudre en la fétida

presencia de mi aliento.

rezo a la celda

de crucifijos en que guardo docenas de muertes

y 30 infantes abortados

escupen mi nombre.

rezo a mi muerte:

látigo infinito de soledad y ratas grises.

rezo,

huérfano de consuelo

con un trago a cuestas, quemando la vida.

rezo en mis noches de lluvia

donde el lápiz se muere

ahorcando el poema de la tristeza.

rezo porque soy un hombre lleno de cicatrices

y manchas, lleno de derrotas y  frustraciones.

rezo y puedo sentir todo el aguijón

de dios en mi vida.

doy miles de jarrones de plata

y cruzo el desierto sobre un camello de sal

que se evapora como duna en la superficie

del espejismo.

rezo porque fui un niño triste, y

cuando llegue el suicidio

pueda llevarme al aislamiento que tanto amé.

le rezo a las mentiras de amor programadas

y esas tarifadas caricias de noches y días sin un solo vello

erizado de amor.

rezo por ese amor escondido que guardas,

ese que aún palpita como un pájaro sobre tu mano, y

que juras

ya no sentir nada.

rezo porque soy una rata mojada

y la lluvia tiene asco de mi,

le rezo a tus manos que son lo único puro y hermoso

de todo esto, Isabelle.

rezo porque el deterioro esta próximo.

porque

ya a un peldaño está el pie de la muerte,

y yo,

arrodillado,

oscuro y tenebroso,

le beso el dedo pequeño de su pisada hermosa.

rezo en muerte como no recé jamás de vivo.

como no podré ya salvarnos,

porque de todos los seres de la noche,

la humedad es mi sitio,

la fosa,

la grieta de la pared donde habita satanás,

en busca de corazones.

rezo y mi rosario son pequeños granos de maíz

unidos por venas indias y látigos torturadores.

rezo porque el dolor es un extraño silencioso

que me acosa en la madrugada.

dices adios y el complice de la soledad

me corta en pedazos,

que los

anfibios orinan con dulzura

sobre una calavera.


QUIETUD

y de pronto

estallas en mis manos.

vas vestido de harapo,

de necesidad e infinito.

te conviertes

en polvo

y eres la tierra

de esta patria

hecha de arcilla

de vegetal

de embriaguez

de esclavitud.

de pronto

regresas y eres polvo, pólvora.

de pronto eres una llama

incinerando entre blasfemias el cielo

con una botella de gasoil

y un libro de Rimbaud en la mano.


Loja, Ecuador. 08 de julio de 1989.