26 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Tres poemas de Andrea Hurtado Méndez

3 min de lectura

Andrea HM  estudiante de la Maestría en Literatura de la UPTC, licenciada en Filosofía y literatura de la USTA, con un diplomado en Enseñanza del español como lengua extrajera del Instituto Caro y Cuervo.


MI AMOR QUE TE AMPARA

Siente mis pasos que son como el redoble de un tambor, no paran nunca de caminar así la lluvia envidiosa me persiga.

Siente mis besos que se juntan con tus órganos, siente mis mejillas que guardan los sonidos de una tigresa en celo.

Siente todo mi cuerpo desdoblado entre la tierra, mira cómo se posan mis pies sobre el maíz que no comienza y observa cómo se encogen mis hombros sobre los árboles altos.

Siente mi fuerza y compárala con los truenos cuando los dioses se enfurecen con los hombres.

Siente el agua que recorre todo mi cuerpo y te bendice como los ríos.

Siente que soy vida y doy vida.

Siente mi amor que te ampara, siente como no me apago mientras compito con el sol a ver quién te despierta en el alba. 

Dime: ¿Sientes amor, amor?


LAS MOIRAS

Tenía tremenda maldición:

De los Dioses una laguna de fango

en vez un manantial de agua bendita. 

Dentro de la cien no había amante, más bien un dolor injerto por el abandono del otro. 

No le hablaban con letras sino con escupitajos,

incluso las ratas eran colegas -no por manada deseada- 

sino por la costumbre a la persecución de una trampa. 

El sol de media mañana le cegaba la vista 

Y la luna siempre se extraviaba en la oscuridad. 

No había calma, pero tampoco hambruna por buscar una cura 

al desprecio de las Moiras que la habían obligado a vivir en este mundo.


RESUELLO

Las carnalidades del amor siempre nos absorbían como esponjas. Vivíamos despegados del suelo y con el cerebro en utopías malditas que agarrábamos de la literatura, se puede decir que no nos derrumbábamos.

No se sabe cuándo ni cómo nos envenenaron las vísceras al punto de pudrirse el corazón. Pudo haber sido un virus de esos que se prenden con el sudor del baile, también una que otra maldición o puede ser incluso el Mal del Siglo, pero todos con síntomas parecidos decidimos nombrarlo:

Un resuello.

Sentimos un reforzado latido, un apestoso sentimiento de desgane, también las venas nos hacen cosquillas al punto de estallar, como si la circulación también se opusiera a la vida. Hemos pensando en mejorarnos, pero ahora tenemos un campanario en la cabeza que nos impide pensar y el alma parece neblina fría que impide caminar.

En verdad es un dolorcito que no se le desea a nadie, por eso protejan sus ojos de cualquier idea dispareja de la vida, no piensen tanto las vistas se les caen y la vida se complica.

¡Y POR FAVOR! Si alguien conoce meiga, chamán, psicólogo o algún otro remedio que nos quite este embrujo, le pedimos ¡POR FAVOR! que no nos de la cura.