18 de septiembre de 2021

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Poemas de Amarilla Martin’s

4 min de lectura

Nací en Sibaté, Cundinamarca, el 23 de diciembre de 1999. Realicé mis estudios en un colegio parroquial en mi pueblo y me gradué de bachiller en el año 2016. Obtuve una beca para estudios universitarios en el mismo año y con ella cursé durante cuatro años y medio la carrera de Filosofía. Me graduaré de filosofía en un mes, seré egresada de la Universidad El Bosque.

En la universidad he participado en semilleros de investigación Sobre las reglas sociales; además fui representante de la facultad de humanidades en el año 2019 y actualmente escribo para la Revista Horizonte Independiente. He escrito literatura desde los 13 años, gané el concurso de cuento estudiantil en el 2015; en la mencionada revista he escrito poesía, política y filosofía, sin embargo, quiero profundizar mis escritos en la poesía y la literatura.


Estoy pensando en que de tanto pensar no se vaya la mente a lugares oscuros,

Prefiero dejarlos claro como los lienzos de los pintores alegres. En ellos poco puede preguntarse porque poco puede ocultarse, en ellos todo está preciso y como señalado.

Mientras que en los lienzos de los pintores un poco pesimistas, un poco nihilistas, un poco deprimidos y como desanimados, hay que luchar por entender, hay que ser valiente para aceptar, hay que enfrentarse a difundir y esforzarse para regresar,

Y sí sigo pensándote a ti, mi amor… De tanto pensar se me va a ir la mente a tus lienzos más oscuros,

Y sí sigo luchado, aceptando, enfrentando y descifrando, terminaré tan atrapada en tu pintura, sintiendo tanto, pensando tanto, amando tanto que no podremos regresar a ser nunca lo que fuimos…

Un artista, un espectador y un lienzo.


B.

Y en nuestras vidas también tenemos giros copernicanos, cambios de paradigma, ajustes en la percepción y afecciones sensoriales,

Algunos giros copernicanos tardaron mucho en ser comprobados, otros apenas están siendo propuestos.

En la vida particular de las personas también hay giros copernicanos, algunos te quitan del centro del universo, otros te ponen allí.

A mí parecer los que te ponen allí son los mejores,

Porque te despiertan a una realidad donde lo único que importa es el “ser individual propio” que seas como te dé la gana, que no te preocupe que piensen los otros mundos y las otras galaxias, que no sientas miedo de caer, de fallar o de morir.

Que seas sólo ser por ti.

Y todas las personas merecen un giro copernicano,

Lo pueden sugerir otras bocas, otras letras, otras manos.

Comprobarlo no está en la ciencia, está en ti.


C.

Yo ya no sabía sí quería huir o sí quería seguir luchando

Ya no sabía si llovía o si era el Sol lo que golpeaba tan extraño

Sentía mareos, sentía miedo, me temblaban las manos y no podía respirar

Somos tan pequeños…

Y todo por lo que hoy lloro mañana será un recuerdo.

Y todo por lo que hoy se siente mañana será un abrigo o una briza.

Vivir pesa, pesan las decisiones, pesan los sueños que hay que cumplir más que existir, pesa darle sentido a esa existencia.

Es que no podemos quedarnos quietos, es que todo el tiempo estamos insatisfechos, es que tú y yo siempre queremos más.


D.

Son los minutos, los segundos, los relojes, el tiempo,

Son antinomias, tesis y antítesis,

Caminar sin detenerse, llevar un paso constante, un movimiento regular, exacto y parejo y sin embargo regresar… regresar a la una, dos o tres de la tarde,

El tiempo no se va

No vuela

No pasa

Pasamos por él, como hormigas sobre un montón de relojes, como cuerpos sobre calles, como fantasmas en las ciudades

Y cuando sentimos que va más rápido es porque traemos mucha prisa.

O porqué algún viejo desde el oriente sopla sobre nuestro carril y pasamos de las cuatro a las seis del día siguiente.

En vez de contarlos deberíamos sentirlos.

Y todos los relojes deberían decir ‘la hora es ahora’ y vivir sin prisa.


E.

Demasiado enferma para dormir, demasiado cansada para seguir despierta

Usualmente ya entrada la noche, me pregunto si no va más rápido ese reloj, me pregunto qué es lo que se oye en la sala, me pregunto con que estarán soñando los que duermen… Me pregunto porque no puedo dormir yo.

Me imagino cosas con las luces que se cuelan por las cortinas, me invento historias conmigo como centro, me concentro en dejar mi cuerpo quieto, pero aún con el cuerpo cansado la mente no guarda silencio.

A veces siento que nada de lo que pienso importa realmente

Y lo pienso porque no recuerdo nada el día siguiente.

El insomnio a veces es amigo, se sienta a hablar conmigo y llegamos a un acuerdo

Pero también es enemigo, pues nadie te conoce mejor que el que pasa todo el día contigo.

Y entonces cuando es aún más tarde charlamos de todo lo que soy, de todo lo que no soy, y me deprime.

Esto de no poder dormir es más bien un infierno chiquitito, una mierdita muy triste, escuchar razones es bueno, pero escuchar por tanto tiempo a la mente y nada más que la mente sí que puede dejarlo a uno al borde de la muerte.


F.

Soledad y tristeza.

Un poco como tu mirada cuando me contabas tu historia “beberse un tinto con agua que quien sabe de dónde putas viene”

… “solo tres cigarrillos diarios ¡Tres! pero bueno, yo los escondía y les decía a los guardias –No, a mí no me han dado mis tres diarios todavía-“

… “Ese idiota es muy buen amigo, se hace querer, ese también me llevaba cigarros”

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