29 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

La maldición de Juaica, la peña embrujada

6 min de lectura

Por Juan Andrés Gutiérrez

Hablar de Juaica es hablar de una mítica montaña de Cundinamarca, sobre ella se han tejido un sinfín de leyendas que han sido popularizadas por algunos medios masivos. De Juaica se dice que su cumbre es hábitat de espíritus, se refieren a ella como una estación extraterrestre, pero en verdad, mucho de lo señalado solo vive en la imaginación y en el beneficio de unos cuantos.  

Desde la antigüedad los indígenas habitaron el altiplano cundiboyacense, en sus dinámicas de vida, en la consolidación de su religión y de su cultura se asentaron en diversas zonas que hoy podemos decir “Son sagradas”, entre ellas encontramos la laguna de Iguaque cerca a Villa de Leyva, las lagunas de Siecha ubicadas en la reserva natural Chingaza, la laguna de Guatavita y por supuesto la peña de Juaica.  

Los muiscas residían en la peña, debemos recalcar que la relación de las culturas ancestrales con la naturaleza estaba guiada por la intimidad y por lo sagrado, por lo tanto, se realizaban pagamentos como lo realizan hoy en día los Mamos de la Sierra “Los Hermanos mayores”, estos pagamentos buscan un equilibrio con la naturaleza, el pagamento es un tributo ofrecido a la tierra en forma de agradecimiento. Es por eso que toda montaña y todo lugar para nuestros ancestros representaba un lugar sagrado, se respetaba el agua, la tierra. La naturaleza no se observaba como un objeto el cuál se podía explotar sin misericordia, la naturaleza era parte del mismo ser humano.

Hoy en día tenemos una peña decretada en alerta roja, devastada, arrasada por el hombre, el cuál se ha dedicado a buscar lo que por derecho puede encontrar en su interior.

La Verdad de Juaica “Un santuario ancestral”

Juaica fue un asentamiento muisca, en ella se desarrollaban lo roles propios de una comunidad indígena. La montaña era el lugar de vivienda, la montaña era el lugar de provisión y era el lugar donde florecía la cultura y la espiritualidad del pueblo. Cuentan que la peña ofrecía una vista inigualable a nuestros ancestros, los cuales podían prever cualquier ataque o invasión a su territorio. Algunos mitos que se asientan sobre Juaica parten de su nombre, algunos dicen en la narrativa popular que la palabra Juaica significa, “La puerta de los dioses” otros relatan y cuentan que los indígenas desde la antigüedad llamaban a la peña “la montaña de las luces danzantes”. El verdadero significado de la montaña, su verdadero valor se encuentra perdido, casi destruido entre supersticiones y leyendas.

La era de los carteles paranormales, ovnis y fantasmas (Una herida a la montaña)

En el año 2000 se hizo popular prender la radio y escuchar algunos programas los cuales estaban destinados a explorar el mundo paranormal, entre ellos los ovnis, los espíritus y temas por el estilo. Las cadenas radiales se anotaron un hit al encontrar miles de jóvenes conectados todas las noches a la espera de algunas historias macabras.

Uno de los temas atractivos para las masas debido al cambio del milenio y a los postulados de la nueva era tenía que ver con la ufología, todo lo concerniente a los ovnis. Al entrar en este campo muchos de los seguidores del tema junto a supuestos expertos se abalanzaron sobre la peña creando narrativas sobre ella. Lo que era un asentamiento muisca se convirtió en un centenar de personas guiadas por dudosos maestros los cuales buscaban contactar a extraterrestres, por si fuera poco, los mitos que recayeron sobre la montaña fueron de amplio espectro, también se le adjudicó ser una morada de entidades, de espíritus, de duendes y una montaña con cualidades mágicas.  

Todo esto se amplificó debido a que algunas emisoras tomaron el tema de los ovnis para su programación y desarrollaron algunos campamentos en la peña, entre otras cosas se prometía una experiencia cercana a lo paranormal, muchos investigadores independientes establecieron sus propios planes de turismo en Juaica con sesiones de canalización, meditación y visualización de alienígenas.

La multitud se congregó en la peña, esto permitió demostrar lo lucrativo que fue el abordar en esa época las temáticas paranormales convirtiéndolas en excursiones. La multitud trajo una serie de problemas a la montaña, primeramente una jauría de ladrones, un daño irreparable a la naturaleza y en consecuencia la perdida de identidad de un lugar sagrado y ancestral.

El cambio del milenio y el distanciamiento de la nueva era no desvaneció los rumores paranormales sobre la montaña. En el año 2019 la cadena colombiana rcn nos recordaba de una forma melodramática e histriónica el programa norteamericano buscadores de fantasmas encabezado por ZaK Bagans. Ellos están aquí, en su capitulo dedicado a Juaica ascienden a la peña en busca de ovnis y espíritus, como era de esperarse sus equipos no registraron nada, el programa entonces popularizó de nuevo a la peña como una montaña embrujada.

Hablando con los ancianos, desmintiendo los rumores paranormales de la peña.

Tuve la oportunidad de conversar con unos ancianos del pueblo, una de mis preguntas iba dirigida al tema de los ovnis. Ellos me respondieron que en más de 70 años nunca habían visto algo, Pero, dijeron, “hay muchas personas que se aprovechan de eso”. Una anécdota abrió mis ojos sobre el asunto. El anciano relató con su voz suave como en algunas excursiones y campamentos realizados en la peña se le había pagado una suma de dinero a un primo suyo para que con un reflector y una linterna amarrada a un palo se paseará en la noche, simulando esas lucecitas narradas por los seguidores de los antiguos astronautas.

También se refirieron a un árbol supuestamente sagrado que era utilizado por algunos promotores de dichas excursiones al cual le adjudicaban propiedades místicas y sanadoras. Los ancianos dijeron conocer el árbol mencionado desde la infancia y afirmaban que los cuentos creados sobre el arbusto eran falsos, siendo producto de excursiones establecidas por personas que buscaban lucrarse con el desconocimiento de los incautos.

La verdadera maldición de la peña son los ladrones

Para tener una mirada más amplia sobre la peña decidí subir dos veces por el lado derecho de la montaña y la segunda vez por el lado izquierdo. En mi recorrido no encontré nada misterioso, nada paranormal. Lo que si pude evidenciar es la presencia de personas en situaciones un poco incomodas en la cima. En el trayecto encontré hermosos animales y una paz abundante, lo terrible del recorrido es saber que en cualquier momento te pueden atracar. Es de conocimiento publico y es sabido por la gente que la verdadera maldición de la peña no son los espíritus, son los ladrones, el oleaje de turistas ávidos de una experiencia del tercer tipo.

En mi descenso arribé a una tienda cerca de la carretera que lleva al pueblo, ingresando en ella decidí beber una gaseosa y comer algo. El dueño del establecimiento muy cortés preguntó sobre mi experiencia en la peña. Me advirtió con una sonrisa “Estuvo de buenas, muchos de los que suben bajan sin zapatos, esta semana fueron dos personas” El peligro se subir Juaica no es encontrarse cara a cara con un ovni, la verdadera hazaña y el riesgo que se corre es ser despojado de tus pertenencias.

Recuperar la montaña es deber de todos

En el mes de marzo se estableció una alerta roja sobre la peña de Juaica debido al avanzado deterioro de su hábitat. Fogatas, daños al ecosistema, basuras y devastación de la fauna son una de las muchas cargas que tiene que sobrellevar este antiguo asentamiento Muisca.

Muchos de los que visitan la montaña van en busca de experiencias paranormales y extrasensoriales, desafortunadamente no encontrarán ni lo uno, ni lo otro.  Es necesario darle un nuevo significado a la peña encontrando nuestras raíces, es necesario recobrar el legado ancestral, recuperar lo que nos fue robado gracias a la omisión de la historia en nuestras escuelas. Es necesario que la peña recobre su estatus, ese estatus antiguo, ese estatus de peña sagrada, pero para eso debemos desechar las fantasías que hemos recreado sobre Juaica, debemos arrancarle esa condena que lleva a cuestas gracias a la superstición y al misticismo.


Poeta, (Director de hoja negra) docente de artes plásticas, Licenciado en educación artística, especialista en gerencia de instituciones educativas, psicólogo en formación. gestor cultural. Autor del libro: Bilis Negra (2014) y el destierro de la vida (2018).