23 de noviembre de 2020

¿En verdad Fecode adoctrina a los estudiantes de Colombia?

4 min de lectura

Por Juan Andrés Gutiérrez

La vida de un maestro no es nada fácil en un país donde la educación no es un elemento fundamental como lo puede ser la guerra, la inversión económica y la banca. Existen actualmente una infinidad de discursos en contra de la educación pública, de los maestros y de las diversas agremiaciones sindicales. El maestro en Colombia es tachado de subversivo, de revolucionario, en el imaginario de algunos personajes de la farándula política el maestro es acusado de realizar proselitismo, de lavar mentes y de adoctrinar a los estudiantes de nuestra nación. ¿Pero es esto cierto?

La verdad no, no es cierto, el maestro de la educación pública es elegido bajo concurso al igual que los demás servidores públicos, y dentro del gremio de los maestros encontramos un sinfín de personas autónomas con diversas ideologías, con problemáticas, con las mismas necesidades que puede tener cualquier trabajador, con sueños y con fracasos.

¿Cómo es ser maestro en Colombia?

Ser maestro en Colombia es una profesión difícil y riesgosa, atrás quedó el tiempo en que la educación era una carrera bien valorada, atrás quedaron los días en que ser maestro era un símbolo de respeto para los alumnos y para la sociedad. Ser maestro en Colombia es enfrentarse con la descomposición social y familiar de la sociedad actual, pues el maestro tiene que dar la cara a las vivencias diarias de los estudiantes, siendo el aula un fiel reflejo de la realidad familiar y social de ellos.

¿Y qué viven los alumnos? : Viven violencia, riñas, maltrato, abusos, muchos caen en la droga a temprana edad, muchos provienen de familias muy pobres, muchos aguantan hambre. Eso es lo que vivencia el maestro en un aula; la pobreza, la miseria y la violencia de un país que ha consumido a sus jóvenes. Y en esa realidad, queridos lectores, no queda tiempo para adoctrinar. No hay tiempo.

El maestro no tiene un sueldo desorbitante, no tiene cuatro pensiones como algunos creen, el maestro vive con un sueldo medianamente aceptable.  Su sistema de salud no responde a todas sus demandas, no hay medicamentos, no hay tratamientos. Pero así es la realidad de los maestros en la educación pública, diferente es el caso de los profesores en la educación privada, ellos no tienen un sindicato que los represente, por eso vemos a licenciados y especialistas ganando un mínimo, trabajando doce horas, expuestos a contratos que vulneran sus derechos. Ser maestro en Colombia es difícil debido a que la educación en Latinoamérica no es la prioridad.

¿Y entonces qué pitos toca Fecode?

Fecode es una asociación sindical similar a muchas asociaciones que existen en Colombia, la cual, representa al gremio de los maestros, busca proteger sus derechos laborales y los derechos de la educación pública en nuestro país. Así de sencillo, no existe un adoctrinamiento a los alumnos, la visión de los maestros referente a fecode es simple, es una representación laboral.

El gran lío del estado con el gremio de los maestros se debe a que para algunos gobernantes los educadores representan una piedra en el zapato, como lo representan los estudiantes de la educación superior pública, como lo representan los indígenas, los campesinos, como lo representa cualquier persona que le exige al estado y le hace un llamado de atención sobre su compromiso social con los más pobres, con los menos favorecidos. Debemos ser conscientes que la educación pública representa en un gran porcentaje la educación de los pobres, por eso cobra importancia, por eso es necesario que en vez de agredir a los maestros entendamos el papel importante de la educación en nuestro país.

Sencillamente la pelea de algunos políticos con la educación no es contra fecode, es contra los educadores, es contra los pobres, es contra la educación misma. Muchas personas que detentan el poder en nuestro país han sido seducidas por la ambición y el dinero, y ellos odian a los pobres, odian a los pobres educados y odian a los pobres que dejan de ser pobres. Para ellos vale más un obrero que un estudiante, vale más un operario que un maestro.  No existe un adoctrinamiento, existe un desamor por la educación en un país con índices de pobreza, con índices de desplazamiento, con índices de violencia muy altos.

Para finalizar…

Yo solo les puedo dar un consejo en un país en que educarse es una odisea, y es:

“No dejen de estudiar, amen su escuela pública o privada, y si no pueden ir a una escuela, tomen un libro, un buen libro y lean, lean sin parar”


Juan Andrés Gutiérrez:

Poeta y escritor (Director de hoja negra) Docente de artes plásticas, Licenciado en educación artística, especialista en gerencia de instituciones educativas, psicólogo en formación, gestor cultural. Autor del libro: Bilis Negra (2014) y el destierro de la vida (2018) lanzado en la feria del libro 2019, sello editorial hoja negra. Invitado al 5 festival de literatura de Bogotá y a la feria del libro 2019, director de tribus urbanas para el concurso de cuento y poesía pacifista adscrito a la marcha mundial por la paz – Nueva Zelanda (2009), ganador de la cuarta mención literaria editoriales Cean Argentina, creador del café literario en la universidad la Gran Colombia, Gestor de eventos culturales desde el 2008 en diversos escenarios y centros culturales. Director de los colectivos: Recitales góticos (2008), Poesía independiente (2011), Hoja Negra (2018).

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