26 de septiembre de 2022

Hoja Negra

Poesía para la nuevas generaciones

Cuatro películas de anime imperdibles

3 min de lectura
  •  El cuento de La princesa Kaguya.

La historia comienza cuando una pareja de ancianos campesinos encuentra a una niña diminuta dentro de una planta de bambú y deciden adoptarla como su hija. Convertida rápidamente en una hermosa mujer, es pretendida por muchos hombres, incluido el emperador. Sin embargo, su inicial júbilo se ve reducido a tristeza, pues asegura que vendrán por ella las personas de la Luna, lugar del que es originaria.


  • El castillo Vagabundo

Sophie es una joven sombrerera cuyo camino se cruza con el de un excéntrico mago llamado Howl, mientras se proponía a visitar a su hermana, Lettie. Al regresar conoce a la Bruja del Páramo, quien le lanza un hechizo que la transforma en una mujer de noventa años. Buscando romper la maldición, Sophie abandona su hogar y comienza a recorrer el país. Posteriormente se encuentra con un espantapájaros, a quien ella decide llamar “Nabo”. El espantapájaros la conduce al castillo ambulante de Howl, donde conoce al joven aprendiz de Howl, Markl, y al demonio del fuego, Calcifer, quien es la fuente de la energía del castillo. Cuando Howl arriba, Sophie anuncia que Calcifer la dejó entrar y que había sido contratada por este como una ama de casa…


  • La tumba de las luciérnagas

La película comienza en la estación de tren de Sannomiya, el 21 de septiembre de 1945, poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Seita, un niño indigente, agoniza en la estación. Tras morir por inanición, el espíritu de Seita se encuentra con el de su pequeña hermana, Setsuko, y comienza a recordar los sucesos anteriores a su muerte.


  • La princesa Mononoke

El último príncipe emishi, Ashitaka, salva a su aldea del ataque de un Tatarigami, un demonio que destruye todo lo viviente con tan solo tocarlo. Usando su arco, Ashitaka le da muerte, siendo herido por este, dejando una oscura marca en su brazo. Al observar el cadáver del monstruo, Ashitaka descubre que en realidad era el dios jabalí Nago, quien fue corrompido hasta convertirse en un tatarigami. Ashitaka consulta a los ancianos de la aldea, temiendo por su vida al sospechar que la herida dejada por el demonio en su mano le haya transmitido su maldición. Estos descubren una enorme bola de hierro en el cuerpo de Nago y comprenden que era la causa de su sufrimiento, lo que llevó al dios a la locura. La anciana del pueblo explica al joven que aunque su herida solamente cubre su brazo, se extenderá por su cuerpo y huesos hasta que muera. La maldición es un arma de doble filo, porque en los momentos donde se deje llevar por el odio obtendrá una fuerza sobrehumana a cambio de que se propague más rápido. Cuando esto ocurre, su brazo se llena de gusanos negros retorciéndose, similares a los que tenía Nago.