1 de octubre de 2020

6 poemas de Gérard de Nerval

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  • El desdichado

    Yo soy el Tenebroso, -el viudo-, el Sin Consuelo,
    Principe de Aquitania de la Torre abolida:
    Mi única estrella ha muerto, y mi laúd constelado
    lleva en sí el negro sol de la Melancolía.

    En la Tumba nocturna, Tú que me has consolado,
    devuélveme el Pausílipo y el mar de Italia, aquella
    flor que tanto gustaba a mi alma desolada,
    y la parra do el Pámpano a la Rosa se alía.

    ¿Soy Amor o soy Febo?.. Soy Lusignan o ¿Biron?
    Mi frente aún enrojece del beso de la Reina;
    he soñado en la Gruta do nada la Sirena…

    He, doble vencedor, traspuesto el Aqueronte:
    Modulando unas veces en la lira de Orfeo
    suspiros de la Santa y, otras, gritos del Hada.
  • Yo pienso en ti, divina encantadora, Mirtho…

Yo pienso en ti, divina encantadora, Mirtho,
en el fiero Pausílipo, brillante de mil fuegos,
en tu frente inundada de claridad de Oriente,
en las uvas mezcladas con oro de tu trenza.

Fue asimismo en tu copa donde embriaguez bebía,
y en el rayo furtivo de tus ojos risueños,
cuando a los pies de Iaco alguien me vio rezando,
pues la Musa me ha hecho un hijo más de Grecia.

Yo sé por qué el volcán se ha abierto allá de nuevo…
Ayer tú lo tocaste con tus ágiles plantas.
cubriendo el horizonte de súbitas cenizas.

Desde que rompió un duque tus ídolos de arcilla,
siempre, bajo los ramos del laurel de Virgilio,
se unen al mirto verde las pálidas hortensias.

  • A Luisa D’or, reina

El patriarca temblando sacudía el universo.
Isis, la Madre, al fin se levantó del lecho,
hizo un gesto de odio a su feroz esposo,
y el ardor de otros tiempos brilló en sus ojos verdes.

“Miradle”, dice, “duerme ese viejo perverso,
todo el hielo del mundo por su boca ha pasado.
Cuidado con su pie, apagad su ojo bizco,
es rey de los volcanes y dios de los inviernos”.

“El águila ha pasado: Napoleón me llama;
he vestido por él el manto de Cibeles,
soy esposa de Hermes, soy hermana de Osiris…”

La diosa había escapado en su concha dorada;
el mar nos devolvía su idolatrada imagen,
e irradiaban los cielos bajo el echarpe de Iris.

  • A Madame Aguado

¡Columna de zafiro, bordada de arabescos,
reaparece! Se vuelan los remeros del nido;
de tu frente ceñida de azur hasta tu planta
de granito la púrpura de Judea se despliega.

Si ves a Benarés acodada en su río,
desata con tu arco de oro bruñido el torso
pues soy el buitre que vuela sobre Patani,
y el mar está inundado de mariposas blancas.

¡Lanasá! ¡haz que flote en las aguas tu velo!
Da las flores de púrpura al curso del arroyo.
La nieve del Catay ya cae sobre el Atlántico.

Mientras, la del bermejo rostro sacerdotisa
bajo el arco del sol todavía duerme,
y nada ha molestado al pórtico severo.

  • Artemis

La treceava vuelve… Vuelve a ser la primera;
y la única es siempre, o el único momento;
pues, tú, reina ¿quién eres? ¿la primera o la última?
Y, tú, rey ¿el amante único o el postrero?…

Amar a quien amé desde la cuna al féretro;
Ila que yo amaba solo aún me ama tiernamente!
Es la muerte o la muerta… ¡Oh delicia! ¡Oh tormento!
La rosa que sostiene no es rosa, es Malvarrosa.

Santa napolitana de manos que son fuego,
rosa de alma violeta, flor de la santa Gúdula:
encontraste tu cruz en los cielos desérticos?

¡Rosas blancas, caed! que insultáis a mis dioses,
caed, fantasmas blancos, de vuestro cielo ardiente:
-La santa del abismo es más santa a mis ojos.

  • Fantasía

    Existe una tonada por la que yo daría
    todo Mozart, Rossini y todo Weber,
    una vieja tonada, languideciente y fúnebre
    que me trae a mí solo sus secretos encantos.

    Cada vez que la escucho mi alma se hace
    doscientos años -es sobre Luis Trece-
    más joven; y creo ver cómo se extiende
    una ladera verde que amarillea el ocaso,

    luego un alcázar de ladrillo y piedra,
    de vidrieras teñidas de colores rojizos
    ceñido de amplios parques y a sus pies un arroyo
    que entre las flores corre;

    luego una dama, en su ventana altísima,
    rubia. con ojos negros. de vestimenta antigua,
    que en otra vida acaso ya hube visto
    y de la cual me acuerdo.
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